Los Mandalas

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Meditar con color

Cada vez son más personas las que se muestran atraídas por los mandalas. Los niños los colorean, los artistas los integran a sus proyectos, las familias decoran sus casas y algunas personas los utilizan como técnica de autoayuda.

Los mandalas son dibujos en formas concéntricas, pintados sobre papel o tela. Su nombre proviene de la palabra en sánscrito que significa círculo y, desde el punto de vista espiritual, representan nuestra relación con el universo infinito y con nosotros mismos. Sus diseños son muy variados, pero siempre mantienen características similares: un centro del que parten dibujos hacia los cuatro puntos cardinales, dispuestos con cierta simetría. A sus formas y colores se les atribuyen determinados significados.

Estos dibujos tienen su origen en la India, pero se han encontrado piezas similares en muchas otras culturas, como en las de los monjes tibetanos, los budistas, los indios cherokee en Norteamérica, los mayas y los aztecas. Los monjes budistas, por ejemplo, dibujan mandalas durante días y, al terminar, los deshacen. Con ello ponen en práctica un tipo de yoga que se conoce como karma yoga o yoga de la acción desinteresada, que consiste en realizar algo sin apegarse a los resultados de esa acción.

También es común encontrarlos como parte de la terapia que emplean algunos psicólogos, ya que ayudan a las personas a conectarse con emociones profundas que muchas veces guardan en su inconsciente, así como a liberarse de tensiones y alcanzar un estado de relajación.

En la práctica de yoga, se busca alcanzar un estado de plenitud y, para ello, se debe desarrollar la concentración. Los mandalas son una estupenda técnica para aprender a hacerlo, ya que nos permiten alcanzar un estado meditativo tanto al observarlos como al dibujarlos o pintarlos. Meditar es simplemente estar presente, es estar totalmente conectado con el aquí y con el ahora. Para estar presente debemos aprender a observar, a convertirnos en testigos de todo lo que experimentamos, a tomar consciencia de lo que percibimos, sentimos o pensamos.

Así que, colorear mandalas, o simplemente mirarlos, es una forma de meditación que no necesita de preparación específica, como sí pueden requerirlo otros tipos de meditación. Solo necesitas tener la intención de hacerlo, permitiéndote desarrollar la concentración y alcanzar un estado de conexión contigo mismo y con todo lo que te rodea.

Colaboración de Ximena López para la revista Punto y Coma (Super Mercado Rey)